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“El límite es el cielo”: Yulimar Rojas, la gran esperanza de Venezuela en los Juegos Olímpicos de Tokio – Medio de comunicación para la comunidad de Habla Hispana – Caraota Digital

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Una princesa de las pistas Los venezolanos les dicen “ranchos” a precarias viviendas de bloques y techos metálicos amontonadas en zonas humildes como el sector Altavista del barrio de Pozuelos, a las afueras de la ciudad costera de Puerto La Cruz, estado Anzoátegui

El “ranchito” en el que Yulimar Rojas creció en una barriada pobre de Venezuela ya no existe. Las lluvias y el viento lo echaron abajo, pero el orgullo de su gente por ella permanece en pie, indestructible, con el sueño de verla coronada en Tokio, reseñó Deutsche Welle.

Yulimar fue criada en un ambiente humilde, con bastantes carencias, pero ahí la llevamos (…). Ahí en un humilde ranchito vivíamos toditos y ahí se fue levantando y levantando”, cuenta a la AFP Yuleisi Rodríguez, madre de la atleta, candidata número uno a ganar el oro en el salto triple femenino en los próximos Juegos Olímpicos tras haberse colgado la medalla de plata en Río-2016. “Desde pequeñita siempre fue hiperactiva (…), siempre le gustó el deporte”.

Una princesa de las pistas Los venezolanos les dicen “ranchos” a precarias viviendas de bloques y techos metálicos amontonadas en zonas humildes como el sector Altavista del barrio de Pozuelos, a las afueras de la ciudad costera de Puerto La Cruz, estado Anzoátegui.

“Me siento orgullosa de que Yulimar saliera de este sitio, Altavista… nos lleva en alto”, dice Rosa Rodríguez, vieja vecina de la deportista, en el portón de su casa. “Es una princesa, una princesa negra, ¿pa’ qué más?”.

Con marca tope de 15,43 metros, la chispeante saltadora de 25 años y 1,92 de estatura está a apenas 7 centímetros del récord mundial que fijó la ucraniana Inessa Kravets en 1995. “El límite es el cielo”, dijo el año pasado en entrevista con la AFP.

Yulimar Rojas nació en Caracas, pero creció en Anzoátegui, pues la entonces boyante industria petrolera del área atrajo a su padrastro, Pedro Zapata, el hombre que la crió.

Cambió el voleibol por el atletismo Yulimar tenía 13 años y las dos selecciones de voleibol de Venezuela, masculina y femenina, habían clasificado a los Juegos Olímpicos de Pekín-2008.

“Ella misma se autocambió al salto triple (…) Yo en ese entonces estaba entrenando a unos atletas de las categorías menores (…) Ella sin decir nada, conversó con los atletas: ‘A que yo te gano a ti’. Yo lo que observé fue el momento que hizo el salto (…) Yulimar cayó en el foso y entonces pregunté: ¿y dónde picó? Ojo clínico, dije: ‘Aquí hay 12 metros'”, recuerda Jesús Velásquez, el primer entrenador de Yulimar.

Aunque muchos los llamaron “locos” por cambiar el salto alto por el salto triple, dados los avances de Yulimar en la primera prueba, ahí empezó el ascenso.

Yulimar Rojas se consolidó en el estrellato del atletismo con el mito cubano Iván Pedroso como entrenador, a quien la atleta conoció por Facebook, y los éxitos no han parado. Desde noviembre de 2016 pertenece a la sección a atletismo del FC Barcelona.

Fuente: Deutsche Welle citando a AFP