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Money Analytica | MARTÍNEZ DE VEGA “Al general Omar Torrijos lo murieron hace 40 años”

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“En mi libro ‘Las guerras del general Omar Torrijos’ doy 15 razones para eliminar a Torrijos en los tiempos del ‘Cóndor’. Son tantas como los enemigos que tenía”, señala Martínez de Vega, periodista español que trabajó durante medio siglo en la agencia EFE, lo que le llevó, en uno de sus muchos destinos internacionales, en su calidad de director de ese medio en Centroamérica con sede en Panamá a entablar una muy estrecha y larga relación con Torrijos

Al general Omar Torrijos “lo murieron, pero nos faltan las pruebas”, asegura su biógrafo y amigo, Zoilo G. Martínez de Vega, en un entrevista con EFE coincidiendo con el 40 aniversario de la muerte del que fuera jefe del Estado de Panamá (1968-81), en lo que fue calificado oficialmente como un accidente aéreo, nunca investigado, el 31 de julio de 1981.

“En mi libro ‘Las guerras del general Omar Torrijos’ doy 15 razones para eliminar a Torrijos en los tiempos del ‘Cóndor’. Son tantas como los enemigos que tenía”, señala Martínez de Vega, periodista español que trabajó durante medio siglo en la agencia EFE, lo que le llevó, en uno de sus muchos destinos internacionales, en su calidad de director de ese medio en Centroamérica con sede en Panamá a entablar una muy estrecha y larga relación con Torrijos.

– ¿Usted cree que Omar Torrijos sufrió un accidente o un atentado?

“A Omar Torrijos nos lo murieron” hace 40 años. Esto fue lo que me dijo -y continúa afirmando- su íntimo amigo y expresidente de Panamá, Ricardo de la Espriella. Yo también estoy convencido de que a Omar Torrijos “lo murieron”, pero nos faltan las pruebas.(..) En mi libro “Las guerras del general Omar Torrijos” doy 15 razones para eliminar a Torrijos en los tiempos del “Cóndor”. Son tantas como los enemigos que tenía: desde las multinacionales bananeras norteamericanas, que tramaron su asesinato durante la “Guerra del Banano”, en 1973-74, a la familia de Anastasio Somoza, su enemigo personal y al que ayudó a derrocar, junto al presidente venezolano Carlos Andrés Pérez.(..) Otro sospechoso era el presidente (de EEUU, 1981-89) Ronald Reagan, radicalmente opuesto a la entrega del Canal a Panamá por parte de los Estados Unidos.(..) Finalmente, hay sospechas fundadas en la complicidad del Estado Mayor de la Guardia Nacional panameña. Consta que el general Torrijos proyectaba viajar a París la semana siguiente a su muerte, llevándose al general Noriega y a otros miembros de Estado Mayor para jubilarlos y jubilarse él mismo.

-¿Cuál cree que hubiese sido la evolución de Panamá si Torrijos no hubiese muerto prematuramente?

Ya metido en especulaciones sobre su muerte, es muy fácil imaginar la evolución de Panamá con Torrijos vivo, porque ya estaban establecidas y consolidadas las condiciones para una evolución política, económica y social sin contratiempos. La democracia se habría fortalecido. (…) También estaba previsto que el general Torrijos se jubilaría inmediatamente, arrastrando con él a todos o a la mayoría de los coroneles del Estado Mayor, que serían sustituidos por cuadros jóvenes instruidos y comprometidos con su proyecto democrático (…) En consecuencia, vivo Torrijos y jubilados el coronel Manuel Antonio Noriega y otros mandos, el presidente Arístides Royo no habría sido depuesto, sino que habría cumplido su mandato y dado paso a sucesores elegidos por sufragio universal (…) También en consecuencia, eliminado Noriega, no habría razón para la sangrienta invasión de Panamá por el Ejército estadounidense, el 20 de diciembre de 1989.

-Al menos técnicamente es indiscutible que Omar Torrijos fue un dictador y un hombre de formación fundamentalmente militar. ¿Qué otras cualidades tenía para seducir a personajes de ineludible apego a la democracia y a los derechos civiles como Jimmy Carter o Felipe González, entre otros?

Vuelvo a su frase consagrada, que decía: “Soy un dictador convicto, confeso y converso” y deduzco que Omar Torrijos fue un dictador circunstancial, es decir, casi obligado por la decisión del presidente Arnulfo Arias de decapitar a la Guardia Nacional y de exiliarlo a él y a su familia con tres hijos a una agregaduría “ad honorem” en la embajada en El Salvador. Recurro también a otra de sus frases célebres, cuando decía al presidente Carlos Andrés Pérez, de Venezuela: “Yo llegué por las botas y tú por los votos, pero tú eres más dictador que yo”. (…) El expresidente e intelectual colombiano Alfonso López Michelsen me dijo textualmente que “muchos de los héroes de nuestra independencia debieron ser tallados con la misma madera que estaba tallado Omar Torrijos“. El nobel Gabriel García Márquez afirmó que “Omar Torrijos era el hombre más inteligente que había conocido”, y el gran novelista inglés Graham Greene escribió en su libro “Descubriendo al general Torrijos“: “Qué cosa extraordinaria el que un país tan pequeño como Panamá haya producido uno de los grandes hombres de nuestra época”.

Estados Unidos llegó a ejecutar una acción ilegal como la invasión de Panamá en 1989, sin embargo, respetó los tratados, conseguidos por Omar Torrijos, de entrega a Panamá de la soberanía del Canal. ¿Qué fuerza tenían esos tratados para que Estados Unidos los respetara?

Yo diría que la propia fuerza de su firma y de su ratificación por ambas partes, reforzada por el gran apoyo internacional a los Tratados Torrijos-Carter.

 

LAS TEORÍAS DE LA CONSPIRACIÓN

No fue sino hasta cinco años después, en marzo de 1986, cuando un miembro de la familia Torrijos daría inicio a las conjeturas de posibles conspiraciones. “Tengo un 90% de seguridad de que mi hermano Omar fue víctima de un complot”, dijo el legislador Hugo Torrijos Herrera.

Había sido la CIA, bajo la operación “Halcon en pleno vuelo”. Se había colocado en el avión una caja de Coca Cola con el explosivo. La información la habría suministrado un sargento dominicano de apellido Oliveros, quien teóricamente tenía nexos con la CIA.

Diferentes versiones de la  misma historia pronto correrían como pólvora.  “El avión siempre olía a combustible quemado y días antes se le colocó un filtro de aire para eliminar el mal olor. El filtro tenía el tamaño de una cajeta de cigarrillos y fue colocado en el respaldar del asiento que ocupaba Torrijos“.

El norteamericano John Perkins, en su libro “Confesiones de un sicario económico”, señala que la CIA planeó el asesinato porque Torrijos había firmado un acuerdo con un grupo japonés para la construcción de un canal a nivel, lo que molestó a la compañía constructora americana, Bechtel.