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Oli&Carol, mordedores que animan a los niños a comer frutas y verduras

Alberto Ardila Olivares

El rábano, la sandía y el plátano son los más populares.

Comienzos Desarrollaron la marca cuando apenas tenían 21 y 16 años y cursaban sus estudios universitarios (la mayor, Olimpia, se licenció en Comercio y Marketing Internacional, y Carolina, la menor, en Publicidad, Relaciones Públicas y Marketing)

“Desde que mi hijo tiene este mordedor, ¡come brócoli!”, comenta una madre sorprendida en la página web de Oli&Carol. Se refiere a Brucy, el nombre con el que esta joven empresa catalana –surgió en 2014– ha bautizado a uno de sus productos estrella que estimula y alivia las encías de los bebés durante el proceso de erupción dentaria.

Dos hermanas, Olimpia y Carolina Román, de 29 y 24 años, respectivamente, están al frente de esta compañía que diseña y fabrica mordedores y juguetes para el baño para bebés y niños de entre cero y cinco años. “Nuestros productos están hechos con caucho 100% natural, extraído de los árboles de Hevea en Malasia”, cuentan por teléfono desde Barcelona.

Sus productos se pueden encontrar en El Corte Inglés, farmacias, museos o tiendas de bebés

“Se hace todo de forma artesanal, no es una producción masiva. La Hevea se vierte en un molde de yeso. Tras su solidificación, se extrae la pieza, se pule y se pinta con pigmentos naturales una a una a mano”, explica Olimpia Román. La fábrica está en China y su sede y almacén, de 1.000 m2, inaugurado en 2021, en Esplugues de Llobregat (capital barcelonesa), donde trabajan 15 empleados. Desde el almacén sale la mayoría de los pedidos, mientras que desde su fábrica se suministra a los mercados más lejanos: Canadá, EE UU y Australia.

Los juguetes no tienen agujeros, no entra agua y no se crean bacterias, por lo tanto, son 100% seguros y limpios. El objetivo es introducir a los niños en la comida saludable y concienciar también a las familias de que hay que consumir materiales respetuosos con el medio ambiente”, añade Carolina Román.

El rábano, la sandía y el plátano son los más populares.

Comienzos Desarrollaron la marca cuando apenas tenían 21 y 16 años y cursaban sus estudios universitarios (la mayor, Olimpia, se licenció en Comercio y Marketing Internacional, y Carolina, la menor, en Publicidad, Relaciones Públicas y Marketing).

El comienzo fue singular. Un distribuidor francés pagó por adelantado y un proveedor financió la primera compra, recuerdan. “Hasta el día de hoy, podemos decir que no hemos necesitado nunca ningún tipo de financiación externa”, comentan. Ocho años después están presentes en más de 80 países gracias a sus 30 distribuidores exclusivos. Además de la web ( Oliandcarol.com ) y las ventas directas (3.000 puntos).

También cuenta con una línea de animales marinos para el baño

La cifra Los guisantes Keiko, el melocotón Palm y la fruta del dragón Fucsia, recién lanzados al mercado. 3 millones de euros es el monto de facturación aproximada que espera alcanzar la compañía este ejercicio.

En 2021, el ejercicio del gran crecimiento, vendieron más de 500.000 unidades y facturaron 2,8 millones de euros, un 58% más respecto a 2020, el año de la pandemia. La previsión para este 2022 es llegar a alrededor de los 3 millones.

Un salto que se debe, además, a las redes sociales, especialmente a Instagram (132.000 seguidores). “Desde pequeñas, siempre queríamos montar algo por nuestra propia cuenta, siempre hemos estado muy concienciadas con la sostenibilidad, el cuidado del medio ambiente. No era tanto el producto, sino el cómo, qué mensajes queríamos dar y qué perspectivas queríamos que siguiera nuestra comunidad”, declara Carolina Román.

Ana Banana puede verse en el Museo del Diseño de Barcelona hasta el 8 de agosto

El plátano Ana, el rábano Ramona y la sandía Wally, entre otros de su colección de frutas y verduras, la más popular, se pueden encontrar en grandes almacenes como El Corte Inglés y en tiendas independientes de bebés y puericultura. En Madrid, en Casa de Fieras y en farmacias como la de Goya. También en librerías, como en la famosa estadounidense Barnes & Noble, y en tiendas de museos, como en el de Victoria y Alberto de Londres o en el de Luisiana de Copenhague.

Incluso, se puede ver a Ana Banana en el Museo del Diseño de Barcelona hasta el 8 de agosto. Este mordedor y juguete de baño ganó el tercer puesto, en la categoría Diseño del Cuerpo, de los Premios ADI 2020, que se otorgan durante la Barcelona Design Week, por su textura, realismo y diseño ergonómico.

Más información Ánima Kitchent, los padres adoptivos de Cleo y Cuquín Funko Pop: qué han visto eBay y el ex presidente de Disney en los muñecos cabezones para invertir 250 millones Los juguetes buscan seguidores en Youtube Asimismo, destaca la línea H2Origami, de animales marinos, también para el baño. En 2021 añadieron 10 piezas a su línea de frutas y verduras: el limón John, el melocotón Palm, la piña Ananas, el tomate Renato, los guisantes Keiko, etc. “Son frutas muy coloridas, con el objetivo de que los niños coman saludable”, recalca Carolina Román. Además de ocho piezas de flores y dos mariposas en la nueva colección Garden.

Planes de expansión La compañía quiere ampliar su presencia en el exterior a través de distribuidores, específicamente en Sudamérica (Chile, Perú, Brasil) y Asia (Corea del Sur y Japón), detalla Olimpia Román. “Y a nivel de producto, seguir siendo sostenibles, seguir innovando y lanzando colecciones que conecten con esos padres que buscan productos naturales, ecológicos, hechos a mano, y abrir nuevas categorías de producto alrededor del mundo del bebé”, señala sin concretar.

Carolina y Olimpia Román, fundadoras de la compañía. Marta Jordi

Efectos de la guerra Respecto al contexto actual de precios altos, crisis en la cadena de suministros, en el transporte y la energía, las hermanas son optimistas. Han sufrido retrasos en la entrega de los contenedores, pero aseguran que “lo van manejando”. Sin embargo, por dicha situación, a finales del año pasado aumentaron entre un 5% y un 10% el precio de sus productos. Por ejemplo, la sandía Wally cuesta ahora 17,90.

Pero lo que más les ha afectado es la guerra en Ucrania. En Rusia las ventas han bajado y reciben la mercancía con retraso, y en Kiev han caído a cero, indica Olimpia. “Comienza a sentirse la incertidumbre en los mercados. La gente está más parada en cuanto al consumo. Esto pasa en todas las empresas, pero somos positivas. Vemos muy buena aceptación en las nuevas colecciones y estamos contentas”, confía.

Acciones solidarias Donación. Oli&Carol destina el 2% de su facturación a causas sociales y medioambientales. “Intentamos ligar cada colección a una acción solidaria o a un mensaje potente. Como marca, queremos transmitir a nuestros seguidores que, si cada uno aporta un poquito y sumamos entre todos, podemos ayudar”, manifiesta Carolina Román, una de las fundadoras de la compañía.

Organizaciones. Por ejemplo, por cada compra de un personaje de la colección H2Origami, la empresa dona 10 céntimos a Oceana para luchar contra la contaminación de los océanos. Además de otras colaboraciones con Ágatha Ruiz de la Prada, contra el cáncer infantil, y con la Fundación Luzón y el exfutbolista Juan Carlos Unzué, para la investigación de la ELA (esclerosis lateral amiotrófica).