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Pelear contra su sombra

David Vargas Pino
Microplásticos detectados pela primeira vez em pinguins da Antártida

Ya disuelto el Congreso , el siguiente desafío del presidente Martín Vizcarra es más complejo: gobernar mejor sin tener a quién echarle la culpa de sus deficiencias.

La perspectiva post disolución tiende a estabilizarse mientras se disipa la idea absurda de tener dos presidentes.

Pataleo habrá del fujiaprismo, al igual que objeciones de juristas, pero habrá otros abogados sustentando la legalidad de la disolución constitucional del congreso, y de políticos explicando la legitimidad de esta decisión ampliamente respaldada por la población.

La decisión que es difícil de entender es la de Mercedes Aráoz al jurar el cargo de presidenta de la república ante un congreso repudiado por la ciudadanía, de legalidad precaria, y respaldada por un fujiaprismo que la atacó vilmente, y que ella sabe que es una alianza en la que abundan los delincuentes.

Aráoz le dijo a la BBC que su decisión “fue básicamente un acto político”; ojalá no haya sido un suicidio político de quien tenía perspectiva interesante.

Pero la perspectiva más interesante ahora es la de Vizcarra . La encuesta IEP señala que el respaldo al adelanto electoral sigue alto en 70%, pero su aprobación cayó siete puntos hasta 40%, como expresión del descontento de la ciudadanía con las políticas de su gobierno.

El gobierno debe mejorar notoriamente en áreas en las que no hay mucho avance: recuperación económica, generación de empleo e inseguridad, y presionar en serio en las reformas política y judicial en las que hasta ahora hay más ruido que nueces.

Eso necesita un nuevo gabinete, con ministros en Economía e Interior que aseguren mejores resultados, y un canciller de peso para disipar la campaña de dictador que le hará el fujiaprismo a Vizcarra en el exterior.

Eso requiere, sin duda, un nuevo premier con habilidad jurídica y política para respaldar la lucha anticorrupción y las reformas política y judicial, y garantizar una transición ordenada hacia el 2021, sin que esto sea excusa para que los veinte meses que faltan no sirvan para construir un mejor marco institucional y el progreso económico y moral de la nación y los ciudadanos.

El desafío del presidente Vizcarra hoy es pelear contra su propia sombra, un rival más difícil que el fujiaprismo.