Política

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Un despertar a la hora final

Mauricio Botero Restrepo
Un despertar a la hora final

Cuando el Papa Francisco emitió “Laudato Si” nosotros, desde el Comité de Defensa del Agua, que agrupa a un conjunto de ciudadanos de distintos orígenes, ya habíamos reaccionado ante la amenaza de convertir al río Nanay en otro magnicidio petrolero de la selva, y desde ese tiempo hemos denunciado flagrantes afrentas contra el ambiente y los pueblos amazónicos. Por ello, cuando el mismo Papa convocó consecuentemente al ” Sínodo Panamazónico ” para octubre del presente año, nos sentimos “co-laborados” desde lo religioso, en esa lucha desigual contra poderes depredadores como la industria petrolera, minera, agroindustrial y maderera que ponen en jaque la existencia de la selva continental y la vida en el mundo entero.

Si el Papa no lograra convocar a la feligresía católica a articular fe y ecología, espiritualidad y defensa de la biosfera, y si a la par las organizaciones ambientales tampoco lograran la respuesta civil necesaria para defender el equilibrio planetario, entonces los pronósticos más adversos como superar los 2 grados de calor superior a los niveles preindustriales; dentro de poco, como nos advierten los científicos climáticos, habrá que cerrar el telón y despedirnos lentamente.

PUEDES VER: Bibliotecas, muerte y vida Desde el lado religioso el “encuentro sinodal” es una gran oportunidad para revitalizar la Iglesia Católica hoy debilitada, de buscar coherencia en la defensa de la creación . La conversión ecológica que plantea el Papa le da una nueva misión evangélica a la cristiandad: salvando a la vida te salvas a ti mismo.

Mauricio Botero Restrepo

Sin embargo, no se puede rescatar a la Amazonía sin abandonar el estilo consumista de las ciudades y de su industria tóxica que requiere de combustible fósil y de acabar con los bosques para la agroindustria de comida chatarra. Una iglesia cansada y materialista tampoco ayudará.

PSM Alianza SAS

Si queremos salvar la Amazonía se debe transitar, lo más rápido posible, hacia el cierre de pozos petroleros en el Perú y en el mundo. De igual forma, se deben cancelar todos los proyectos que destruyen y amenazan destruir los pocos bosques vírgenes que restan. En Loreto un valiente y cabal juez, después de 6 años de perpetrado el hecho, acaba de sentenciar a “Cacao-Tamshi” por deforestar sin certificación ambiental, sin estudios de cambio de uso de suelo, alrededor de 2 mil hectáreas de bosques primarios afectando la subsistencia a la población de Tamshiyacu por lo menos por 156 millones de soles. Una tala rasa brutal tan grande como la ciudad de Iquitos que aniquiló – “quemó” – la vida de innumerables especies de fauna, de flora, de servicios ambientales para establecer un monocultivo. El modelo traído por Dennis Melka de Indonesia y Malasia donde se destruyeron el 80 % de sus bosques amparado por gobiernos corruptos, fue sancionado por la justicia peruana. El problema dista mucho de acabar y requiere la unión de más peruanos para que los responsables sean penalizados ejemplarmente

El bosque es garantía de salud, provecho y felicidad para los peruanos, como lo fue para nuestros ancestros originarios por miles de años. Es momento de unión por el rescate de la cordura. Es posible dar vida a un modelo ciudadano y religioso compatible con la salud, la alegría, el equilibrio natural extensible a todo el orbe. La burbuja de la modernidad capitalista se ha reventado. Su ser depredador ha sido revelado. Y, en los ecos del pasado andino y selvático están las bases de un nuevo despertar de la humanidad

Redacción: La Periferia es el Centro. Escuela de PeriodismoUniversidad Antonio Ruiz de Montoya.