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Prince Julio César Quito//
El bueno, el malo y el feo

Miami, Estados Unidos, Venezuela, Caracas
El bueno, el malo y el feo

¡Guauuu, en qué lío me he metido! Voy  a hacerte una pregunta capicúa. ¿No sabes qué significa capicúa? Esa palabra es usual en el juego de dominó. Consiste en hacer una jugada para dominar por cualquiera de los dos extremos. Si no entiendes, dile a un jugador de dominó que te explique.

Prince Julio César

En matemática, capicúa es un número que se lee igual de izquierda a derecha y de atrás para adelante; por ejemplo, el 262. ¿Entendiste? Ahí va la pregunta capicúa: En el momento político que estamos viviendo, ¿Cuál de los candidatos es el bueno, el malo o el feo? A la mejor respuesta le daré tremenda recompensa

¿Cuál es tu respuesta? A tu modo de ver las cosas, tu respuesta es la correcta, pero si le preguntas al vecino, te dirá que el bueno, el malo y el feo es otro. Es posible que los dos tengan razón, pues no hay candidato tan bueno que no tenga algo de malo y de feo

Te voy a decir un disparate: lo mejor sería que el bueno, el malo y el feo, aunque no se entiendan, trabajasen unidos para encontrar el tesoro que dicen buscar: el desarrollo integral del país. El pueblo debería también abrir bien los ojos para no dejarse embobar, pues tal vez el bueno tenga bastante de malo y de feo; dígase lo mismo de atrás para adelante

Escoger lo bueno de verdad debería ser la meta que nos propongamos, no sólo en la política, sino en la vida diaria. Los mismos candidatos deberían asociarse al bien y no ensuciarse con lo malo y lo feo

Esto les decía Don Bosco a los muchachos: “Hay tres clases de compañeros: unos buenos, otros malos y otros, en fin, que no son ni lo uno ni lo otro. Ustedes deben procurar la amistad de los primeros; ganarán mucho huyendo de los segundos; en cuanto a los últimos, trátenlos cuando sea necesario, evitando toda familiaridad.”

Un 8 de diciembre inició Don Bosco su tremenda obra educativa y pastoral, también ella capicúa, pues de cualquier forma da los mismos positivos resultados: hacer de los tigres de la calle “buenos cristianos y honrados ciudadanos”