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Money Analytica | La binacionalidad del despilfarro

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Cuando en mayo pasado el Senado aprobó por 25 votos el proyecto de ley “Que integra el presupuesto de las entidades binacionales Itaipú y Yacyretá –lado paraguayo– al Presupuesto General de la Nación y adopta el derecho positivo nacional para el funcionamiento administrativo de ambas entidades”, ya sonó a hazaña. Establecían que el Parlamento, por ley, debía autorizar cualquier proyecto de asfaltado de calle, construcción de capillas, terapias intensivas, viaductos, mercados municipales, fiestas patronales, remodelación de oficinas, proyectos culturales, deportivos y hasta carnavales que los directores de Itaipú y Yacyretá deciden aprobar sin la intervención del Estado ni ningún organismo de control. La discrecionalidad es tal que presidir una binacional es lo más cercano a ser emperador, porque hasta el presidente de la República tiene más restricciones a la hora de liberar fondos con la espada de Damocles de ser enjuiciado política y jurídicamente por malversación o corrupción. Y encima, gana tres veces menos. El proyecto de ley tuvo idas y vueltas. Los que se oponían argumentaban que era inconstitucional. El senador Silvio Ovelar, en tono de alarma, alertó que la modificación de acuerdos exponía al país a sanciones de los organismos internacionales y a perder credibilidad para futuros compromisos. Diputados rechazó alegando que no se podía modificar un tratado internacional por ley. En la siguiente ronda, el Senado mantuvo su postura y la Cámara Baja, a fines de octubre, se vio obligada a aceptar la ratificación, que fue festejada como la clasificación de la Albirroja.

El viernes, el Poder Ejecutivo vetó la ley alegando que las binacionales son las únicas que tienen atribuciones para diseñar y ejecutar los programas destinados a gastos socioambientales, que el control de los gastos debe ejecutarse en el marco de lo que disponen los tratados internacionales y no puede ser sometido a la voluntad de las partes.

CORRUPCIÓN MATA DEBATE LEGAL. No se sabe a ciencia cierta a cuánto ascienden los fondos sociales de Itaipú y Yacyretá. Se estima que el presupuesto de fondos sociales de Itaipú en este 2020 asciende a unos 100 millones de dólares. Un informe de Yacyretá señala que de agosto del 2018 a noviembre del 2020, la administración Nicanor gastó 42 millones de dólares en el mismo rubro.

La lucha por transparentar estos fondos es larga. Ya lo fue la decisión de publicar la lista de funcionarios y sus salarios con la sanción de la Ley de Información Pública en el 2013. James Spalding y Juan Schmalko, directores de Itaipú y Yacyretá de entonces, se negaron a publicar alegando que no eran funcionarios públicos. Fueron obligados a hacerlo. Y no pasó absolutamente nada. Ni Brasil ni Argentina recurrieron al Tribunal de La Haya para protestar contra Paraguay “por revelar peligrosamente los nombres y salarios” de los ciudadanos binacionales.

La binacionalidad es el arma legal que sacan a relucir cada vez que se les exige transparencia. La supranacionalidad es otro planeta, lejos de la Constitución y las leyes, donde no se da cuentas de nada.

El propio Nicanor Duarte Frutos (EBY) admitió ante los diputados que los fondos sociales sirven para tapar falencias del Estado en salud, educación, la cultura y otras áreas donde no llega por falta de recursos. “Este es un país con una presión tributaria del 12%, casi un paraíso fiscal”, entonces no hay recursos ni rapidez para cubrir las necesidades y allí es donde el fondo social apaga el incendio.

Es probable que Marito gane el round legal en la Cámara de Diputados, que aceptaría el veto. Lo que no podrá tapar el presidente es la sospecha fundada y comprobada del escandaloso uso y abuso de los fondos sociales de las binacionales que se ejecutan sin plan, ni estrategia, sin programas ni presupuestos, sin el mínimo control de un organismo del Estado porque la “binacionalidad” está por encima del mismo país y sus leyes; son un Estado (muy rico) sobre otro (muy pobre). No puede entrar la Contraloría ni se rige por la Ley de Contrataciones Públicas.

Marito y el Partido Colorado necesitan mantener la opacidad sobre los fondos sociales. En junio del 2021 son las internas municipales y en octubre las nacionales. La caja negra será la incontrolable cañería por donde fluirán los recursos hacia los candidatos oficialistas para construir asfaltados de mala calidad, capillas, consultorías, tinglados, hospitales, y otros cientos de rubros inverosímiles cuyos sobrecostos jamás se conocerán porque no hay control sobre los gastos. “Somos binacionales y el Tratado no permite la interferencia de las leyes paraguayas”.

Itaipú y Yacyretá deben dedicarse a generar energía, a pensar geopolítica y estratégicamente para aprovechar el uso del activo más importante para desarrollar el país, en la negociación del Anexo C con el Brasil y otros temas energético/ecológicos de largo alcance.

Itaipú y Yacyretá deben dejar de ser la opulenta caja chica que los administradores de turno dilapidan para mantener una insaciable clientela con prebendas y corrupción.

Es hora que las binacionales beneficien a todos los paraguayos. La vía más equitativa para hacerlo es incluir esos fondos en el Presupuesto General de la Nación.