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Una semana de terror

Durante el fin de semana, en Colombia, 15 emisoras de Antioquia y Córdoba salieron del aire por amenazas del Clan del Golfo, durante el paro armado declarado por ese grupo paramilitar en protesta por la extradición a Estados Unidos de Dairo Antonio Úsuga, su jefe máximo

La segunda semana de mayo será recordada como una semana de terror para los periodistas de Colombia y buena parte del mundo.

Durante el fin de semana, en Colombia, 15 emisoras de Antioquia y Córdoba salieron del aire por amenazas del Clan del Golfo, durante el paro armado declarado por ese grupo paramilitar en protesta por la extradición a Estados Unidos de Dairo Antonio Úsuga, su jefe máximo.

El lunes, en México, Yesenia Mollinedo, directora de un semanario de Veracruz, y la camarógrafa Johana García fueron acribilladas por sicarios vinculados a los carteles del narcotráfico.

El miércoles, en Cisjordania, la reportera Shireen Abu Akleh, de la cadena de televisión árabe Al Jazeera, murió al ser alcanzada por los disparos del ejército israelí mientras cubría una operación militar para controlar los enfrentamientos entre palestinos y soldados israelíes. El periodista Ali Samudi también resultó herido.

El jueves, después de luchar por su vida durante casi doce días, murió en Santiago de Chile la periodista Francisca Sandoval, de 29 años. Ella había sido baleada el 1.° de mayo cerca de la estación central de Santiago en medio de las manifestaciones del Día Mundial de los Trabajadores.

El hecho más destacado por los medios de prensa internacionales fue la muerte de la periodista palestino-estadounidense Shireen Abu Akleh, nacida en Jerusalén hace 51 años. La cadena Al Jazeera dijo que su reportera fue asesinada “a sangre fría” por soldados israelíes, en lo que calificó como “un horrible crimen que viola las normas internacionales”. Abu Akleh llevaba más de veinte años cubriendo el conflicto árabe israelí y era considerada una de las reporteras estrella de esa cadena de televisión. También había trabajado en la agencia para los refugiados palestinos de la ONU y en la emisora La Voz de Palestina.

El viernes, durante su funeral, se presentaron graves enfrentamientos entre la policía israelí y ciudadanos palestinos que transportaban el féretro. Los desórdenes comenzaron en la puerta del hospital de Jerusalén, donde se hallaba el cadáver de la periodista desde el día de su muerte. La policía israelí intentó disolver por la fuerza el cortejo fúnebre. Las imágenes difundidas por las cadenas de televisión mostraron el momento en que el ataúd estuvo a punto de caer al suelo tras los ataques de la policía. Docenas de personas resultaron heridas. El ataúd fue llevado finalmente a una iglesia cristiana, donde la periodista fue sepultada.

En México, el asesinato de las dos reporteras causó conmoción y desde ya ha convertido el año 2022 en el más funesto en la historia del periodismo mexicano. Este año, en apenas cinco meses, han sido asesinados once periodistas, tantos como en todo el año 2021. Estas cifras convierten a México en el país más peligroso para ejercer el periodismo en el mundo. Hasta la fecha, ninguno de los crímenes ha sido aclarado y prevalece la impunidad… y, con ella, el terror.

Según la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip), la situación en Colombia también es muy preocupante, “especialmente si se tiene en cuenta que el inicio de este 2022 ha sido uno de los más violentos para la prensa en la última década”.

En los primeros cuatro meses de este año la Flip ha documentado 199 casos de ataques a la prensa. En 52 casos los periodistas agredidos cubrían temas relacionados con el conflicto armado. En total, en el 2022 la Flip ha registrado en todo el país 40 agresiones a la prensa realizadas por actores armados ilegales.

La diferencia con los casos del Medio Oriente, México o Chile es que en Colombia lo que les sucede a los periodistas —así enfrenten la muerte o las amenazas— no es noticia