Deportes

Nicaragua | Amenazan con deportar a venezolanos que sobrevivieron al accidente de autobús

Tanto ella como otros dos migrantes que confirmaron a La Prensa el cierre del albergue, y solicitaron no ser identificados pues temen que la amenaza de deportación se concrete

Según una nota publicada por el diario La Prensa de Nicaragua, la Policía está intimidando y amenazando a las personas que han intentado ayudar a los sobrevivientes  

La policía de Estelí en Nicaragua advirtió a los migrantes venezolanos sobrevivientes del accidente de bus registrado la semana pasada que deben salir de donde están albergados, sino serán deportados.

El diario La Prensa de Nicaragua publicó testimonios de los venezolanos afectados tras el accidente donde un bus de pasajeros se precipitó a un abismo en la cuesta La Cucamonga.

La nota indica que ni la Alcaldía de Estelí ni otras entidades estatales garantizan las condiciones básicas para que los venezolanos sobrevivientes permanezcan en la zona.

Lea También:  Accidente de tránsito dejó 18 muertos en Nicaragua

Intimidación y amenazas Aseguran que la policía intimida y amenaza a algunas personas que intentan ayudarlos.

Según fuentes locales, a ellos (los migrantes), se les ha advertido que deben salir de donde están albergados gracias a la solidaridad de lugareños.

Al parecer, la semana pasada agentes de la policía «les pidió» a los migrantes salir del albergue instalado en las cercanías del hospital San Juan de Dios de Estelí, donde algunas víctimas siguen recibiendo atención médica.

Los policías aseguraron a un sacerdote a cargo de la obra de beneficencia, que estaba haciendo algo ilegal al ayudar a los migrantes.

Entre tanto, a los viajeros, les amenazaron que si seguían en el lugar en cualquier momento llegarían los agentes de migración para deportarlos.

La mayoría de migrantes venezolanos que permanecían en el albergue tienen parientes ingresados en el hospital San Juan de Dios de Estelí.

De modo, que ellos están a la espera de que los médicos les den de alta para retomar su viaje hacia el norte para llegar a Estados Unidos.

«No pueden seguir ahí» «No nos desalojaron, solo nos dijeron que no podíamos seguir ahí y al padre le dijeron que lo que está haciendo era ilegal», dijo uno de los migrantes.

«Gracias a Dios una señora nos trasladó a un hostal y está pagando todo», según La Prensa, dijo una sobreviviente del accidente. Ella espera que le den de alta a una de sus acompañantes para retomar su viaje a Estados Unidos.

Tanto ella como otros dos migrantes que confirmaron a La Prensa el cierre del albergue, y solicitaron no ser identificados pues temen que la amenaza de deportación se concrete.

Sin embargo, consideran que sería una arbitrariedad, ya que, la mayoría pagó la multa que Nicaragua les cobra para ingresar al país.

Aunque el pago de esa multa solo les otorga 72 horas para transitar por el territorio nacional, consideran que no es culpa de ellos haberse retrasado y que migración debería tomar en cuenta las circunstancias del accidente.

¿Por qué deportar a los migrantes? El monto de esa multa es de 150 dólares cuando se paga a agentes de la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME); y de 50 dólares cuando se le entrega a los coyotes que trabajan en coordinación con agentes de la DGME.

Dicho pago garantiza que los incluyan en una lista de la red social WhatsApp que comparten los agentes de migración.

En dicha lista, chequean sus nombres en los retenes que mantienen en la zona cercana a los puestos fronterizos de Rivas y Río San Juan, en el Sur y en Nueva Segovia en el Norte.

Si aparecen en la lista les permiten seguir su travesía hasta Jalapa, Nueva Segovia, donde cruzan por puntos ciegos para ingresar a Honduras.

Pero si no aparecen, los regresan a Peñas Blancas y los hacen cruzar a Costa Rica.

Unas 60 personas sobrevivieron Según los migrantes, al menos 60 personas sobrevivieron al accidente donde murieron 15 venezolanos y un nicaragüense cuando el bus que cubría la ruta Managua-Jalapa se precipitó a un abismo en la cuesta la Cucamonga, Estelí.

Unos a la espera de que se confirme la repatriación de los cadáveres de sus seres queridos que murieron en el percance.

Otros, porque en el accidente perdieron todas sus pertenencias, incluidos documentos de identificación y dinero.